¿Cómo elegir un buen pollo?

La carne de pollo es cada vez más popular en la mesa de los argentinos. Si bien es habitual que compremos el pollo en granjas o pollerías, donde le solicitamos el alimento al “pollero” amigo, es importante que conozcamos algunos tips a tener en cuenta cuando nos toca elegirlo a nosotros (por ejemplo, en el supermercado). 

Empecemos por el principio

Existen distintos tipos de presentaciones de carne de pollo: 

• Congelado (trozado o entero).  

• Al vacío (Fresco. Trozados -pechuga o pata muslo-. O cocido.)

• En bandejas (trozado o entero, habitualmente fresco o cocido.)

• En bolsa (entero fresco o congelado individualmente -IQF*, por sus siglas en inglés-, trozado)

*IQF (Individual Quick Freezing) es una técnica en donde las piezas de pollo (filetes de pechuga o pata muslo) se congelan industrialmente, de forma individual y, posterior a ello, se embolsa. Esto permite que las piezas sean fácilmente separadas entre ellas y que no se congele todo el contenido de la bolsa junto.   Esto es muy útil cuando queremos cocinar sólo una porción del producto embolsado y no descongelar todo. 

¿Qué debemos considerar en cada presentación?

Es importante que siempre observemos que la carne de pollo esté adecuadamente conservada: en heladeras cerradas y frías en caso de que sea fresco y en freezer cerrado y funcionante, en caso de que sea congelado.

El producto congelado debe estar completamente rígido al momento de la compra.  Si encontramos zonas “blandas” al tacto, es probable que ese producto haya perdido la cadena de frío en algún momento. 

¿Qué observar en el producto fresco?

Cuando elegimos carne de pollo fresca, es decir, que no esté congelada, debemos prestar atención a lo siguiente: 

Color uniforme, sin zonas manchadas (en Argentina el color del pollo fresco suele de blancuzco a rosado claro. En algunos países de Latinoamérica, el pollo puede ser más amarillento).

• La piel del pollo debe estar húmeda, intacta y sin manchas de colores. 

• Las puntas de las alas no deben estar oscuras ni pegajosas. 

No debe tener plumas, ni zonas oscuras ni secas. 

• El olor debe ser fresco y agradable. No debe tener olores fuertes ni extraños. 

• El pollo debe estar siempre embolsado / envasado. En el envase encontraremos la garantía del origen y la información del producto contenido, la información del establecimiento elaborador, la fecha de vencimiento y las condiciones de conservación. 

• La bolsa o envase debe estar entero.

¿Qué otros factores debemos considerar en la compra o manipulación del pollo? 

• Elegir el pollo al final de la compra y refrigerar o congelar inmediatamente, según corresponda. 

• Al llegar a casa, conservar el pollo en su envase original asegurándose que no chorreé líquidos.  

• Respetar la fecha de vencimiento indicada por el productor, en caso de comprarse fresco o congelar en caso de que no vaya a consumirse dentro de esa fecha. 

• En caso de comprar el pollo sin bolsa, se podrá conservar en heladera por 48hs. 

• El pollo trozado fresco puede conservarse en el freezer por 9 meses. El pollo entero podrá conservarse por 12 meses.  

• En cuanto al pollo congelado, NUNCA descongelarlo a temperatura ambiente. Debe descongelarse en heladera. Tener en cuenta que un pollo entero de, aproximadamente, 3 kgs de peso, tardará un mínimo de 48hs para descongelarse totalmente. En cuanto a las piezas más pequeñas y sin hueso, podrían cocinarse directamente, sin descongelar previamente. 

• Por último, es importante resaltar que la carne de pollo NO DEBE SER LAVADA previo a su almacenamiento o a su cocción. El lavado de carnes es perjudicial, ya que puede salpicar “de forma invisible” las superficies y utensilios cercanos y provocar contaminación cruzada. La forma de mantener la seguridad alimentaria es cocinar la carne por completo. 

 

Fuente: Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP) www.cincap.com.ar