Un arroz transgénico con más hierro y zinc para ayudar a combatir la malnutrición
Filipinas aprobó el cultivo comercial de una nueva variedad de arroz transgénico enriquecida con micronutrientes esenciales para ayudar a combatir deficiencias nutricionales.
Cuando se habla de biotecnología agrícola, muchas personas piensan en cultivos resistentes a insectos o tolerantes a herbicidas. Sin embargo, la biotecnología moderna también se usa directamente para mejorar la calidad nutricional de los alimentos.
Un ejemplo reciente llega desde Filipinas, donde las autoridades aprobaron el cultivo comercial de HIZ039, una variedad de arroz transgénico enriquecida con hierro y zinc. El objetivo es contribuir a reducir las deficiencias de estos micronutrientes, que continúan siendo un importante problema de salud pública en muchas regiones del mundo.
Más allá de las calorías
El arroz es uno de los alimentos más consumidos del planeta y constituye la base de la alimentación de miles de millones de personas. Aporta energía, sin embargo, contiene cantidades limitadas de algunos micronutrientes esenciales, entre los que se encuentran el hierro y el zinc.
El hierro es indispensable para la formación de hemoglobina y el transporte de oxígeno en el organismo. Su deficiencia puede provocar anemia, cansancio y retrasos en el crecimiento y desarrollo infantil. El zinc, por su parte, participa en el crecimiento, el desarrollo cognitivo, la respuesta inmunológica y numerosos procesos metabólicos.
Por eso, aumentar la concentración de estos nutrientes en un alimento consumido diariamente puede tener un impacto significativo en la calidad de la dieta y en el estado nutricional de las personas.
¿Cómo se logró este arroz enriquecido?
La variedad HIZ039 fue desarrollada por el Instituto Filipino de Investigación del Arroz (PhilRice) mediante ingeniería genética. Para incrementar el contenido de hierro y zinc en el grano se incorporaron genes del mismo arroz y del manzano silvestre de Siberia que codifican para proteínas involucradas en la absorción, transporte y almacenamiento de estos minerales dentro de la planta.
Las dos proteínas resultantes, NAS2 y FER, existen naturalmente en las plantas y participan en los mecanismos que regulan el movimiento y la acumulación de hierro y zinc. Gracias a esta estrategia, el arroz logra concentrar mayores cantidades de ambos micronutrientes en la parte comestible del grano.
Según los investigadores, el consumo de este arroz podría aportar entre el 30% y el 50% de los requerimientos promedio de hierro y zinc de niños en edad preescolar, mujeres embarazadas y madres en período de lactancia.
Biotecnología al servicio de la nutrición
El desarrollo de alimentos con características nutricionales mejoradas es una de las aplicaciones más conocidas de la llamada biofortificación. El objetivo es aumentar el contenido de vitaminas o minerales en cultivos de consumo masivo para complementar otras estrategias nutricionales, como la fortificación industrial de alimentos, la suplementación o la promoción de dietas más diversas.
Entre los ejemplos más conocidos se encuentra el arroz dorado, desarrollado para producir beta-caroteno, precursor de la vitamina A. Ahora, el arroz enriquecido con hierro y zinc suma una nueva alternativa para enfrentar las denominadas "hambres ocultas": deficiencias de micronutrientes que pueden afectar la salud incluso cuando las necesidades energéticas están cubiertas.
Seguridad confirmada
Antes de recibir la autorización comercial, y como ocurre con todos los cultivos transgénicos, el arroz HIZ039 fue sometido a una evaluación de bioseguridad por parte de las autoridades regulatorias filipinas.
Los estudios concluyeron que las proteínas expresadas por la planta no están asociadas con toxinas ni alérgenos conocidos y poseen antecedentes de uso seguro en cultivos transgénicos. Asimismo, el cultivo presenta características agronómicas equivalentes a las variedades convencionales de arroz y el aumento de hierro y zinc no modifica su comportamiento en el ambiente.
Las autoridades determinaron que esta variedad es tan segura para la salud humana y el ambiente como su contraparte convencional.
Innovar para alimentar mejor
Durante décadas, la biotecnología agrícola ha contribuido a proteger los cultivos frente a plagas, enfermedades y condiciones ambientales adversas. También permite avanzar en otra dimensión de la seguridad alimentaria: la calidad nutricional.
El arroz HIZ039 muestra cómo las herramientas biotecnológicas pueden utilizarse no solo para producir más alimentos, sino también para desarrollar alimentos capaces de aportar nutrientes esenciales a poblaciones que más los necesitan. En un contexto donde las deficiencias de micronutrientes siguen afectando a millones de personas, este tipo de innovaciones amplía el abanico de herramientas disponibles para construir dietas más saludables.

