Edulcorantes no calóricos en la edad pediátrica ¿Qué dice la evidencia?

Si bien las discusiones sobre la seguridad de los edulcorantes no calóricos (ENC) parecen estar saldadas desde el punto de vista toxicológico y existe consenso acerca de la seguridad de los mismos, desde el punto de vista clínico, la recomendación para su uso en niños debe estar fundamentada, teniendo en cuenta las necesidades nutricionales de cada edad y otros factores. En esta nota, el Dr. Brian Cavagnari explica qué son los ENC, qué es la ingesta diaria admisible (IDA) y a qué conclusiones ha llegado la ciencia hasta hoy, con respecto al consumo en niños.


Los edulcorantes no calóricos como reemplazo del azúcar

Los edulcorantes no calóricos (ENC) son aditivos alimentarios que pueden agregarse a las comidas y bebidas -generalmente en reemplazo de azúcar- permitiendo así disminuir el contenido calórico, pero manteniendo la palatabilidad y el sabor dulce (Drenowski 1995). Como tienen una potencia edulcorante varias veces superior a la de la sacarosa (azúcar de mesa), el sabor dulce se obtiene añadiendo solo una muy pequeña cantidad (Schmidt-Hebbel H 1990). De esto se desprende que la cantidad de ENC y de sus metabolitos absorbidos, metabolizados o excretados también será muy baja en comparación con la de los edulcorantes calóricos, como el azúcar.


Seguridad de los edulcorantes no calóricos

La Ingesta Diaria Admisible (IDA) se define como la cantidad de un aditivo alimentario -en miligramos por kilo de peso corporal- que puede consumirse diariamente, durante toda la vida, sin apreciarse ningún riesgo para la salud (Magnuson 2016). Su determinación no solo involucra a la población general, sino también a los grupos más vulnerables como lactantes, niños y mujeres embarazadas (López-García R 2018). La IDA es la herramienta más importante para poder garantizar un uso apropiado y seguro de los ENC.

Es importante destacar que el consumo de ENC dentro de la IDA de cada uno de ellos no conlleva ningún riesgo de toxicidad (Magnuson 2016).


Ingesta Diaria Admisible (IDA) de los distintos ENC

 

* Debido a que todos los glicósidos de esteviol se metabolizan a un producto metabólico final común (el esteviol), el JECFA estableció una IDA “para todos los glicósidos de esteviol” en función de la cantidad de esteviol producida por cada glicósido de esteviol luego de su hidrólisis, denominándolos “equivalentes de esteviol”. La IDA se fijó en 4 mg de equivalentes de esteviol por kilogramo de peso corporal por día. A modo de ejemplo, esto equivaldría a una IDA de 12 mg/kg/día para el Rebaudiósido A.


ENC y peso corporal en niños

Cuando a una reducción calórica (producto del reemplazo de azúcares por ENC) le sigue un aumento de la ingesta de energía, hablamos de “compensación”. Luego del consumo de ENC existe una compensacón parcial (AHA-ADA 2012), por lo que finalmente las calorías consumidas son menores a las que se hubieran incorporado de haber consumido azúcar.

No obstante, es importante destacar que los niños compensan más que los adultos (70% versus 43%, respectivamente) (Rogers PJ, 2016), por lo que el ahorro calórico -y por lo tanto su eventual efecto sobre el peso corporal- no es tan significativo como en los adultos.


Aspartamo y fenilcetonuria

La fenilcetonuria es una alteración congénita del metabolismo provocada por la carencia de la enzima fenilalanina hidroxilasa, que convierte la fenilalanina en tirosina (González Chávez A, 2013). Las personas que sufren fenilcetonuria deben limitar estrictamente la ingesta de fenilalanina (Serra-Majem L, 2014). Como el aspartamo está compuesto por fenilalanina y ácido aspártico (dos aminoácidos), todos los productos que contienen aspartamo deben tener una advertencia que señale: “contiene aspartamo, su uso en fenilcetonuria no está recomendado” (Calzada-León R, 2013).


Edulcorantes no calóricos en pediatría: ¿qué dice la evidencia?

Si bien las discusiones sobre la seguridad de los ENC parecen estar saldadas desde el punto de vista toxicológico, también es cierto que desde el punto de vista clínico, su uso debe estar debidamente fundamentado, como por ejemplo ante la necesidad de restringir el consumo de azúcares libres.

Al día de hoy, no hay evidencia de calidad sobre el impacto que podría tener el consumo de ENC en niños sanos, desde la niñez hasta la edad adulta, en la salud metabólica del adulto. Esta ausencia de evidencia se da por varias razones (Archibald AJ 2018, Young 2019, Reid 2016, Karalexi 2018):

- No hay suficientes datos sobre las tendencias actuales de consumo
- El 83% de los estudios incluye solamente bebidas, sin considerar a los alimentos que contienen ENC
- La mayoría de los estudios no suele discriminar el tipo de ENC utilizado
- No hay muchos estudios bien diseñados (ensayos clínicos controlados aleatorizados) que evalúen la exposición temprana a los ENC
- La mayoría de los estudios utiliza el auto informe (o el informe de los padres) para evaluar la ingesta, lo que brinda poca precisión para evaluar los productos que contienen ENC

Por lo expuesto, por el momento no se dispone de evidencia de calidad sobre el impacto que podría tener el consumo de ENC a largo plazo desde la infancia, sobre la salud metabólica en la edad adulta. Esto lleva a que haya pocas recomendaciones explícitas sobre el consumo de ENC en los niños, muchas de las cuales parecen incluso contradictorias.

A modo de ejemplo, el Instituto de Medicina de los EE. UU. no apoya el uso de ENC en los niños porque considera que las bebidas endulzadas artificialmente desplazan la leche y el jugo 100% (Sylvetsky 2011), pero la Asociación Americana de Nutrición -con respecto a los niños específicamente- declara que los ENC son seguros de usar dentro del rango de la IDA (Academy of Nutrition and Dietetics 2012).

Recién en los últimos años, varias Sociedades Científicas, como la Sociedad Española de Pediatría (Gil-Campos M 2015), la Sociedad Mexicana de Pediatría (Wakida-Kuzunoki GH 2017) y la Academia Americana de Pediatría (Baker-Smith CM, 2019) han coincidido en algunos puntos, que sirven como conclusión:

- Desde el punto de vista de la toxicidad y carcinogenicidad, el consumo de ENC, respetando los límites de la IDA, es seguro durante la infancia.
- La única contraindicación absoluta de consumo de ENC durante la infancia, es el consumo de aspartamo en niños con fenilcetonuria.
- No se recomienda el consumo de ENC en niños menores de 3 años.
- En niños mayores de 3 años hay muy poca evidencia de calidad que justifique un consumo regular y prolongado de ENC. Sin embargo, el consumo de ENC podría justificarse en el caso de niños con obesidad  que requieran una restricción calórica y en niños con diabetes que requieran una restricción de azúcares simples, y cuando otras herramientas no sean suficientes para lograrlo.


Bibliografía:
- Drewnowski A. Intense sweeteners and the control of appetite. Nutr Rev. 1995;53(1):1-7.
- Schmidt-Hebbel H. Avances en aditivos alimentarios y la reglamentación de los alimentos. Aplicaciones y comentarios de orden químico y tecnológico. 1ª Ed. Santiago de Chile: Editorial Universitaria; 1990:64-68.
- Magnuson BA, Carakostas MC, Moore NH, et al. Biological fate of low-calorie sweeteners. Nutrition Reviews. 2016;74(11):670–689.
- López-García R, Socolovsky S. Generalidades, seguridad y aprobación de edulcorantes no calóricos. Arch Cardiol Mex 2017; 87(3):1-12.
- Position of the Academy of Nutrition and Dietetics: Use of Nutritive and Nonnutritive Sweeteners. J Acad Nutr Diet 2012; 112:739-758.
- Rogers PJ, et al. Does low-energy sweetener consumption affect energy intake and body weight? A systematic review, including metaanalyses, of the evidence from human and animal studies. International Journal of Obesity 2016; 40, 381-394.
Serra-Majem L y col. Chinchón declaration; decalogue on low- and no-calorie sweeteners (LNCS). Nutr Hosp. 2014; 29(4):719-34.
- Calzada-León R, Ruiz-Reyes ML, Altamirano-Bustamante N, Padrón-Martínez MM. Características de los edulcorantes no calóricos y su uso en niños. Acta Pediatr Mex. 2013; 34: 141-153.
- Archibald AJ et al. Early-Life Exposure to Non-Nutritive Sweeteners and the Developmental Origins of Childhood Obesity: Global Evidence from Human and Rodent Studies. Nutrients 2018; 10(2): E194.
- Young J et al. Low-calorie sweetener use, weight, and metabolic health among children: A mini-review. Pediatr Obes 2019; e12521.
- Reid EA et al. Early exposure to nonnutritive sweeteners and long-term metabolic health: a systematic review. Pediatrics 2016; 137(3):e20153603
- Karalexi MA et al. Non-Nutritive Sweeteners and Metabolic Health Outcomes in Children: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Pediatrics 2018; 197:128-33
- Sylvetsky y col. Artificial sweetener use among children: epidemiology, recommendations, metabolic outcomes, and future directions. Pediatr Clin North Am 2011; 58(6):1467-80.
- Gil-Campos M y col. Uso de azúcares y edulcorantes en la alimentación del niño. Recomendaciones del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría. An Pediatr (Barc) 2015; 83:353.e1-353.e7.
- Wakida-Kuzunoki GH y col. Edulcorantes no calóricos en la edad pediátrica: análisis de la evidencia cientí ca. Rev Mex Pediatr 2017; 84(Supl. 1): S3-S23.
- Baker-Smith CM, de Ferranti SD, Cochran WJ, et al. The Use of Nonnutritive Sweeteners in Children Pediatrics 2019; 144(5):e20192765.

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Imagen de portada: Freepik






 

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