Irradiación. Un método seguro para la conservación de los alimentos

La contaminación y la degradación de los alimentos durante el transporte y almacenamiento provocan enormes pérdidas, pero además son la causa de las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), que constituyen un problema serio de salud en todo el mundo.

En este sentido, la irradiación ha sido identificada como una tecnología segura para prevenir la multiplicación de microbios que causan el deterioro de los alimentos o pueden causar enfermedades, y también para reducir la velocidad de maduración o rebrote de ciertas frutas y verduras.

El método se basa en que la irradiación provoca daños en el ADN de los organismos vivos, de modo que si en los alimentos hay microbios, parásitos o insectos, estos no puedan sobrevivir, multiplicarse, ni fabricar sustancias tóxicas. En el caso de las plantas, por ejemplo, la irradiación frena el proceso natural de maduración.

A continuación se mencionan varias de las aplicaciones de la irradiación de alimentos:

- inhibir la brotación de bulbos, tubérculos y raíces
- esterilizar insectos en frutas y hortalizas, evitando el uso de fumigantes y conservadores químicos
- eliminar el riesgo de parasitosis
- retardar maduración y senescencia de frutas y hortalizas
- desinfectar granos y alimentos desecados
- prolongar la vida útil por disminución de la flora banal (no patógena)
- eliminar el riesgo de transmisión de microorganismos que enferman al hombre y
- esterilización comercial alcanzando mercados de alta exigencia.

Los alimentos irradiados, en Argentina, deben rotularse con un etiquetado que diga: "producto tratado con energía ionizante" llevando un logotipo característico.

Símbolo "Radura". Debe aparecer impreso en verde en la etiqueta de los productos alimenticios tratados por irradiación.

Aunque la irradiación no goza de buena percepción pública, hay que destacar que probablemente sea el método de conservación de alimentos más estudiado en cuanto a su inocuidad. Se han realizado innumerables estudios, y organismos como la FAO, el CODEX y la OMS han recopilado datos y brindado recomendaciones.

Todos coinciden en que con los métodos actuales, los alimentos irradiados no se vuelven radioactivos, no cambian sus propiedades nutricionales ni organolépticas, ni generan nuevas sustancias nocivas para la salud. Por el contrario, la irradiación ofrece ventajas al ser un método simple de conservación, que evita el calentamiento (suele alterar ciertas propiedades del alimento) o el agregado de sustancias químicas.

Hoy son más de 40 los países que permiten este procedimiento y lo emplean con éxito, y más de 227 productos tratados de esta manera han sido autorizados para el consumo humano. Argentina, pionera en América Latina en conocimiento y aplicaciones de la energía nuclear, también lo es en irradiación de alimentos. La investigación y desarrollo en esta materia se viene realizando desde 1965 en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Además de producir el cobalto-60 que se emplea en este proceso, las instalaciones industriales de irradiación han sido diseñadas y construidas en el país. Estas capacidades son inusuales en el mundo y especialmente en Latinoamérica.

En cuanto a la regulación, el Código Alimentario Argentino (CAA) aprobó en 1978 el proceso de irradiación de alimentos, requiriendo autorizaciones producto por producto.

Los alimentos actualmente autorizados son: papa, ajo, cebolla, frutillas, especias y condimentos, vegetales deshidratados, champiñones y espárragos frescos, frutas secas y desecadas.


Referencias:

1. Página Web de Irradiación de Alimentos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA): http://caebis.cnea.gov.ar/
2. Páginas Web de Irradiación de Alimentos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA): https://www.iaea.org/, y https://nucleus.iaea.org/
3. Organización Mundial de la Salud (OMS) (1999). "Irradiación a altas dosis: Inocuidad de alimentos irradiados con dosis superiores a 10 kGy". Ginebra, TRS 890,198 p.
4. Código Alimentario Argentino: http://www.anmat.gov.ar
5. Instituto Argentino de Normalización (IRAM) (2003). "Buenas Prácticas de Procesamiento para la Irradiación de Alimentos destinados al Consumo Humano". Norma 20. 301, Buenos Aires.

0
1
0
s2sdefault