Las Buenas Prácticas Agrícolas

Las BPA -Buenas Prácticas Agrícolas- son lineamientos para producir productos agropecuarios de calidad y seguros para todos, cuidando el medio ambiente, la salud y el bienestar de los trabajadores y las comunidades agrícolas. Te contamos cuáles son algunas de estas recomendaciones.

En nuestras casas, cuando manipulamos alimentos, limpiamos y cocinamos, seguimos ciertas recomendaciones que, si bien no están formalmente escritas en ningún manual, la mayoría conocemos y tratamos de implementar para nuestra seguridad y bienestar propio, de los que nos rodean y del ambiente. Algunas de estas recomendaciones son: mantener la higiene, no dejar productos potencialmente peligrosos al alcance de los niños o de personas que no saben utilizarlos (ej. los productos de limpieza), usar correctamente el agua y no dejar canillas abiertas innecesariamente, leer cuidadosamente las etiquetas de los productos de limpieza o de cocina antes de usarlos, usar guantes cuando fuese necesario, seguir las recomendaciones de almacenado de alimentos una vez abierto el envase, descartar envases que hayan contenido algún producto potencialmente tóxico y no reutilizarlo, lavar las frutas y verduras antes de consumirlas, mantener la cadena de frío, entre otras.

Como en casa, en el campo también se siguen ciertas recomendaciones. Los trabajadores cuentan con varias “recetas” que impactan positivamente en la forma como se producen los alimentos. Se trata de lineamientos que en su conjunto se conocen como BPA - Buenas Prácticas Agropecuarias. Son las guías para producir y procesar los productos agropecuarios de una forma eficiente, segura y amigable con el medio ambiente, contribuyendo a la calidad y seguridad de los alimentos producidos y a proteger la salud y la seguridad de los trabajadores y de la comunidad.
 

Las BPA promueven el cuidado del ambiente, las personas y la biodiversidad

El desafío de producir alimentos para una población mundial en crecimiento contando cada vez con menos superficie cultivable implica que los agricultores deben proteger y cuidar los recursos disponibles y ser muy eficientes en el uso de la tierra. El suelo es un recurso clave para la producción agropecuaria, ya que es la base sobre la cual se producen los alimentos. Se necesitan suelos saludables, protegidos y con buena actividad microbiana. También se debe complementar lo que nos da el suelo con los nutrientes que falten, de este modo el agricultor debe “conocer el suelo donde siembra” y aplicar lo que haga falta en su justa medida. Por otro lado, no hay que olvidar el otro recurso clave: el agua, que debe ser usada eficientemente, asegurándonos de preservar su calidad y pureza. Otro recurso importante es la energía solar, fundamental para que las plantas produzcan y que - si no es aprovechada - se pierde.

Por otra parte, los cultivos también se enferman. En este sentido, hay que protegerlos contra las malezas, plagas y enfermedades que los afectan y que reducen los rendimientos, la calidad de lo producido e incrementan las pérdidas de alimentos.

Sumado a este gran desafío de producir cada vez más en menos tierra, está la preocupación del consumidor sobre la inocuidad y calidad de los alimentos que llegan a nuestras mesas. En los centros urbanos principalmente, los consumidores desean conocer de dónde vienen sus alimentos y cómo se producen. Algunas de estas preocupaciones se ven reflejadas en preguntas tales como ¿Las frutas y verduras tienen residuos de plaguicidas? ¿Hay químicos en nuestros alimentos? ¿Qué medidas de higiene se toman en las cadenas agroalimentarias?

Las BPA apuntan a que los que participan de la producción agropecuaria sean conscientes de todos los puntos donde se puede intervenir y las decisiones que se pueden tomar para que lleguen alimentos inocuos al consumidor y para que la producción sea los más eficiente posible, pudiendo aumentar los rendimientos, protegiendo al ambiente y los recursos.


Ejemplos de buenas prácticas 

1. Caracterizar los ambientes productivos y definir la rotación de cultivos que mejor se adapta a las condiciones de suelo y clima;
2. Una vez definido el cultivo a sembrar, hacer análisis de suelo para conocer las condiciones de los suelos y definir la dosis apropiada de fertilizante a usar;
3. Hacer un monitoreo de todas las adversidades que puedan afectar a los cultivos, ya sean malezas, insectos o enfermedades y llevar un buen registro;
4. Manejar las adversidades en forma integrada, combinando la mayor cantidad de estrategias posibles (culturales, químicas, mecánicas, biotecnológicas, entre otras), en la forma más eficiente;
5. Transportar los agroquímicos en la caja de la camioneta y almacenarlos en depósitos que cumplan con las normas básicas de seguridad, como por ejemplo una puerta con llave para evitar la entrada de personas no capacitadas para utilizarlos;
6. Proveer y usar los equipos de protección personal requeridos en las etiquetas de los productos al momento de hacer las aplicaciones;
7. Hacer el triple lavado de los envases vacíos y perforarlos antes de llevarlos a los centros de acopio transitorio;
8. Capacitar al personal que trabaja en el campo para que cada trabajador sepa manejar adecuadamente la maquinaria agrícola, para que puedan seguir los procesos de mantenimiento de las herramientas de trabajo, y usar los equipos de protección personal adecuados para cada una de las tareas que se realicen;                                                                                9. Cuando se usa agua para riego es importante monitorear los requerimientos del cultivo y registrar cuánta agua se usa para usarla de forma racional y eficiente;                                10. Adoptar tecnologías y prácticas que contribuyan a reducir la erosión de los suelos, como por ejemplo la siembra directa y otras prácticas conservacionistas.



Las BPA en Argentina

En Argentina existe la Red de Buenas Prácticas Agropecuarias http://www.redbpa.org.ar/ formada por diversas entidades públicas y privadas del país, la cual brinda capacitación, información y realiza diferentes actividades para promover las BPA en toda la cadena agroalimentaria, del campo a la mesa.

Según la red, el término Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) hace referencia a una manera especial de producir y procesar los productos agropecuarios, de modo que los procesos de siembra, cosecha y pos-cosecha de los cultivos cumplan con los requerimientos necesarios para una producción sana, segura y amigable con el ambiente. Así, las Buenas Prácticas Agrícolas:

- Promueven que los productos agropecuarios no hagan daño a la salud humana y animal ni al medio ambiente;

- Protegen la salud y la seguridad de los trabajadores;

- Tienen en cuenta el buen uso y manejo de los insumos agropecuarios.

Todos podemos implementar buenas prácticas a la hora de procesar alimentos y productos. Seamos responsables y tomemos conciencia.

 


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