Vino tinto. Un trago a la vez

El vino tinto ganó gran interés postulado por tener carácter protectivo sobre la enfermedad cardiovascular (ECV), como se vió en la llamada "Paradoja Francesa". Se descubrió su principal sustancia, llamada resveratrol. Surge gran evidencia que indica que el resveratrol tiene gran cantidad de acciones sobre enfermedades crónicas, incluyendo algunos tipos de cáncer, neurodegeneración, diabetes tipo 2 (la del adulto y que no depende de la insulina) y lesiones por falta de irrigación sanguínea, como la ECV.

Tiene muchos efectos sobre todo cardiovasculares, y algunos muestran que, en animales, revierte las lesiones más tempranas de la ateroesclerosis, diminuye el LDLcolesterol (el "malo"), protege las arterias, evita que se peguen a ellas las plaquetas, y tiene efecto antiinflamatorio que contribuye a la protección cardíaca.

El resveratrol puede combatir los radicales libres, que se conocen como dañinos para todas las células del organismo. 

Los adipocitos (las células del tejido graso) son importantes en procesos tanto normales como patológicos relacionados con el metabolismo energético. Su proliferación y diferenciación exageradas pueden causar obesidad, enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2. El resveratrol influye limitando el crecimiento del tejido graso.

Los últimos estudios muestran que el resveratrol puede influir favorablemente en muchas de las alteraciones que dependen de la obesidad.

Un estudio reciente mostró que consumir 2 copas de vino tinto por día durante 3 semanas, en personas jovenes y sanas, mejoró la función de las células del interior de  las arterias, de lo que se puede pensar que un consumo moderado de vino tinto podría tener beneficios en la protección cardiovascular.

Pero se genera una duda: ¿puede revertir o modificar las enfermedades cardiovasculares ya establecidas?

Se deberían realizar estudios bien controlados que permitan observar si existen o no esos efectos, para poder, finalmente, recomendar o no el consumo moderado de vino tinto en medicina preventiva.

Por lo tanto, por el momento, ante la evidencia, es sensato sugerir no más de una copa de vino tinto por vez.


- Autores: Evi M Mercken and Rafael de Cabo
Am J Clin Nutr 2010;92:1?2.



 

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