¿Cuáles son las diferencias entre los alimentos enriquecidos y fortificados?

Si bien los alimentos enriquecidos y fortificados son aquellos a los que se les han adicionado nutrientes, el objetivo de esa adición es distinto y éste es uno de los puntos que diferencian a unos de los otros. ¿Querés saber cuáles son las diferencias entre ambos tipos de alimentos? Te invitamos a que leas este artículo para conocerlas. 

El enriquecimiento es la adición de nutrientes a un alimento que no los contiene naturalmente, que se realiza de manera obligatoria y con el fin de resolver una carencia nutricional de la población. La fortificación es la adición de nutrientes a un alimento en una cantidad mayor que la que contiene naturalmente, que se realiza de manera voluntaria y con el fin de satisfacer necesidades nutricionales específicas de la población sana y de agregar valor al alimento para su venta.

Según el Código Alimentario Argentino (CAA) los alimentos enriquecidos son aquellos a los que se les han adicionado nutrientes (que pueden ser vitaminas y/o minerales y/o proteínas y/o aminoácidos esenciales y/o ácidos grasos esenciales) con el objetivo de resolver deficiencias de la alimentación que se traducen en enfermedades por carencias colectivas. Ejemplos de carencias nutricionales a nivel poblacional son el bocio (por deficiencia de yodo) y la anemia (por deficiencia de hierro).

El CAA permite la elaboración y venta de estos alimentos siempre y cuando:

  • - se haya comprobado que las deficiencias no pueden ser corregidas por alimentos comunes.
  • - la autoridad sanitaria correspondiente identifique las carencias, así como también los grupos de personas afectadas y la magnitud del alcance de las deficiencias (provincial, regional o nacional) en base a los datos epidemiológicos.
  • - la autoridad sanitaria correspondiente haya determinado las adiciones necesarias y en qué concentraciones, el tipo de alimento que se enriquecerá, las exigencias de rotulación, las características del expendio y el alcance del mismo.

El enriquecimiento de determinados alimentos debe estar reglamentado a través de una ley y su cumplimiento es obligatorio por parte de los productores de esos alimentos.

Como se tratan de deficiencias o carencias a nivel poblacional, generalmente se seleccionan alimentos de fácil acceso, de bajo costo y de consumo masivo.

En Argentina existen tres alimentos que deben ser enriquecidos: la sal, la leche entera en polvo entregada en los programas alimentarios nacionales y la harina de trigo. 

Enriquecimiento de la sal: Ley Nº 17.259, publicada en el Boletín Oficial el 8 de mayo de 1967, reglamentada a través del Decreto Nº 4277

A partir del 1° de enero de 1969 comenzó a regir en todo el territorio nacional esta ley que establece que la sal para uso alimentario humano o animal debe ser enriquecida con yodo (yodato de potasio). Todos los envases que contengan sal fina o gruesa yodada deben llevar la siguiente leyenda en la lista de ingredientes: "Sal enriquecida para uso alimentario humano, Ley Nacional 17.259". Esta ley se reglamentó considerando que en extensas zonas de la Argentina existe bocio endémico. El bocio es una enfermedad por carencia de yodo en la alimentación, frecuente en zonas donde la cantidad de yodo en suelos y agua es reducida.

Enriquecimiento de la leche entera en polvo entregada en los programas alimentarios nacionales: Ley  Nº 25.459, publicada en el Boletín Oficial el 12 de septiembre de 2001

En los programas alimentarios implementados por el gobierno nacional dirigidos a niños y mujeres embarazadas que incluyan distribución de leche entera en polvo, la misma deberá estar adicionada con hierro, zinc y ácido ascórbico (vitamina C). 

Enriquecimiento de la harina de trigo: Ley Nº 25.630 publicada en el Boletín Oficial el 23 de agosto de 2002

Esta ley, que tiene como objeto la prevención de las anemias y las malformaciones del tubo neural (tales como la anencefalia y la espina bífida), establece que la harina de trigo destinada al consumo que se comercializa en el mercado nacional debe ser adicionada con hierro, ácido fólico, tiamina, riboflavina y niacina en las proporciones allí indicadas.

El decreto Nº 597 del año 2003, en el cual se aprobó la reglamentación de esta ley, establece que a todos los envases que contengan harina enriquecida se le debe agregar la leyenda "Harina enriquecida Ley Nº 25.630" en la lista de ingredientes. Además, esta leyenda debe indicar los nutrientes y las proporciones establecidas en la ley.

Cada país determina, según las carencias que detecta en la población. el tipo de alimento, el nutriente y la cantidad en la que se realiza el enriquecimiento. Varios países de América Latina han enriquecido diferentes alimentos con distintos nutrientes. Algunos ejemplos son:

- aceite adicionado con vitamina A en Bolivia,

- azúcar adicionada con vitamina A en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá,

- arroz adicionado con ácido fólico, vitamina B12, vitamina E, selenio, zinc y vitaminas del complejo B en Costa Rica y con ácido fólico, vitamina B1, B6, B12, niacina, hierro y zinc en Panamá.

De acuerdo al CAA, los alimentos fortificados son aquellos en los cuales la proporción de vitaminas y/o minerales y/o proteínas y/o aminoácidos esenciales y/o ácidos grasos esenciales es superior a la del contenido natural medio del alimento corriente, por haber sido suplementado significativamente.

El CAA establece que los nutrientes adicionados deberán:

  1. Ser estables en el alimento en las condiciones habituales de almacenamiento, distribución, expendio y consumo y presentar una adecuada biodisponibilidad (que es la proporción del nutriente que puede ser digerido, absorbido y metabolizado o utilizado por el organismo).
  2. No presentar incompatibilidad con ninguno de los componentes del alimento ni con otro nutriente agregado.
  3. Estar presente en niveles tales que no ocasionen una ingesta excesiva por efecto acumulativo a partir de otras fuentes de la dieta.

A diferencia de los alimentos enriquecidos, la adición de nutrientes a los alimentos fortificados no apunta a resolver una deficiencia o carencia nutricional poblacional y tampoco es obligatoria, sino que es llevada a cabo voluntariamente por el fabricante o por la industria alimentaria con el fin de satisfacer necesidades nutricionales específicas de personas sanas, y de agregar valor al alimento para su venta. Por lo que el alimento fortificado puede tener un costo más alto que el alimento sin fortificar. 

Sin embargo, es importante tener en cuenta que no puede fortificarse cualquier alimento. Tal como lo indica el CAA, no se autoriza la fortificación de los siguientes alimentos y bebidas: carnes y productos derivados, helados, alimentos azucarados incluidos en el Capítulo X del CAA (excepto los que contengan jugo en su composición), bebidas analcohólicas o polvos para prepararlas (excepto, en ambos casos, que contengan jugo en su composición), aguas, aguas carbonatadas y aguas minerales con o sin gas.

En la etiqueta o rótulo de los alimentos fortificados debe figurar la siguiente leyenda "... fortificado/a con...". En el primer espacio en blanco figurará la denominación de venta del alimento correspondiente sin fortificar y en el segundo espacio en blanco el o los nutrientes con los que se ha fortificado el alimento. Por ejemplo: leche fortificada con vitamina A y D. 

Y... ¿qué es la biofortificación?

La adición de nutrientes a los alimentos mediante procesos de tecnología alimentaria no es la única estrategia para obtener alimentos mejorados nutricionalmente. La biofortificación (como se denomina a este proceso), es el conjunto de técnicas aplicadas a la mejora de la calidad nutricional de las especies (cultivos, animales o microorganismos), mediante el mejoramiento convencional o el uso de biotecnología. Estas técnicas pueden aumentar los niveles endógenos de un nutriente (fortificar) y también introducir la capacidad de producir un nutriente nuevo (enriquecer).

El arroz dorado es un buen ejemplo de bioenriquecimiento. Se trata de un tipo de arroz al que se le ha introducido la información genética necesaria para fabricar β-carotenos (provitamina A), que son los que le otorgan el color dorado, con el fin de aportar vitamina A a las poblaciones que no consumen diariamente la suficiente cantidad de esta vitamina.

El arroz dorado se encuentra en etapas avanzadas de desarrollo, pero aún no está disponible para consumo. Más información sobre el arroz dorado en: http://infoalimentos.org.ar/temas/del-campo-a-la-mesa/125-arroz-dorado-para-mirarte-mejor

 

Otros ejemplos son:

    • el bioenriquecimiento del contenido de hierro del arroz, los porotos, la batata, la mandioca y las legumbres;
    • el bioenriquecimiento del contenido de zinc del trigo, el arroz, los porotos, la batata y el maíz;
    • el bioenriquecimiento del contenido de carotenoides (provitamina A) de la batata, el maíz y la mandioca; y
    • el bioenriquecimiento del contenido de aminoácidos y proteínas del sorgo y la mandioca.

La Alianza Global para una Mejor Nutrición (GAIN son sus siglas en inglés) y HarvestPlus anunciaron una nueva asociación para llevar los beneficios de los cultivos biofortificados a mil millones de consumidores. Las dos organizaciones han trabajado estrechamente durante años y este acuerdo formaliza una asociación aún más fuerte. El programa de US $35 millones se centrará en comercializar y ampliar el alcance y la cobertura de los cultivos enriquecidos con nutrientes, como el trigo de zinc, el mijo perla y los porotos de hierro.

 


Referencias

- Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Código Alimentario Argentino. CAPÍTULO XVII. ALIMENTOS DE REGIMEN O DIETÉTICOS. Disponible en: http://www.anmat.gov.ar/alimentos/codigoa/CAPITULO_XVII.pdf

- Secretaría de Salud Pública. SAL. DECRETO N° 4.277. Ley 17.259. Disponible en: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/195000-199999/197575/norma.htm

- PROGRAMAS ALIMENTARIOS. Ley 25.459. Disponible en: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/65000-69999/68815/norma.htm

- SALUD PUBLICA. Ley 25.630. Disponible en: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/75000-79999/77088/norma.htm

- Koppmann, Mariana y Degrossi, María Claudia. Etiquetas bajo la lupa: cómo descifrarlas para elegir los alimentos que necesitamos y saber qué comemos. - 1 a ed.- Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina, 2017.

- Organización Mundial de la Salud (OMS). Biblioteca electrónica de documentación científica sobre medidas nutricionales (eLENA). Bioenriquecimiento de cereales cultivados. Disponible en: https://www.who.int/elena/titles/biofortification/es/

- HarvestPlus. Disponible en: http://www.harvestplus.org/

 

 

 

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